La comunicación es una habilidad humana que permite relacionarnos, construir identidades y compartir conocimientos. En los procesos de alfabetización en salud, contribuye a que las personas adquieran los conocimientos, capacidades y confianza necesarios para tomar decisiones que mejoren su salud y la de su comunidad.
El texto contrapone dos formas de entender la comunicación. El modelo informacional confía en la transmisión de mensajes para provocar cambios previsibles en las conductas. El modelo relacional, en cambio, reconoce que los sentidos se producen en todas las etapas del proceso y están condicionados por la cultura, las experiencias y las relaciones sociales. Desde esta mirada, no se trata de dar información a las personas, sino de establecer procesos de comunicación con ellas.
Por último, se proponen varios criterios para desarrollar acciones de alfabetización en salud: segmentar los públicos según sus características y necesidades; ofrecer información rigurosa, accesible y pertinente; adaptar el lenguaje sin perder precisión; y utilizar enfoques creativos capaces de despertar el interés. La comunicación actúa así como un puente entre el conocimiento científico y las comunidades a las que debe beneficiar.