La promoción de la salud requiere actuar sobre los factores sociales y culturales que condicionan la vida de las personas. Frente a un modelo centrado en la transmisión de información, la presentación plantea una perspectiva relacional de la comunicación, en la que diferentes actores, conocimientos, percepciones y marcos culturales intervienen en la construcción social de sentidos.
Desde esta mirada, la comunicación puede incrementar el conocimiento, influir en las percepciones y actitudes, motivar para la acción, favorecer el aprendizaje y fortalecer las relaciones entre organizaciones. Sin embargo, por sí sola no puede garantizar cambios inmediatos de conducta, compensar una atención sanitaria inadecuada ni producir transformaciones sostenibles sin el apoyo de programas de intervención más amplios.
La presentación propone incorporar la comunicación a todas las fases de los proyectos comunitarios, comenzando por el diagnóstico. Entre los criterios planteados se encuentran promover la participación, integrar a referentes y líderes, tener en cuenta la cultura comunitaria, adaptar las acciones a las características de los diferentes públicos, compartir la información, construir la memoria del proceso y mantener la flexibilidad necesaria para responder a los cambios.