La comunicación para la salud no consiste únicamente en transmitir información. Desde una perspectiva relacional, implica comprender las concepciones y percepciones de los distintos interlocutores y tenerlas en cuenta en los procesos destinados a mejorar la salud individual y colectiva.
A partir de este marco, la presentación analiza cinco experiencias: las campañas de seguridad vial de la Dirección General de Tráfico; la estrategia del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo; la Escuela de Pacientes de la Escuela Andaluza de Salud Pública; la campaña «Yo pongo condón» para prevenir embarazos no deseados en adolescentes; y el programa Comportamientos Saludables en Comunidad, desarrollado en Medellín.
Estas experiencias permiten extraer varios aprendizajes: acompañar la comunicación con decisiones que generen cambios estructurales; identificar y priorizar los públicos; reconocer tanto los saberes científicos como los que nacen de la experiencia cotidiana; utilizar el lenguaje de los destinatarios; y desarrollar procesos continuados, reforzados mediante la mediación y la activación social.