La promoción de la salud incorpora una importante dimensión comunicacional. Esta se manifiesta en las cinco líneas de acción definidas en la Carta de Ottawa: la elaboración de políticas públicas saludables, la creación de ambientes favorables, el fortalecimiento de la acción comunitaria, el desarrollo de habilidades personales y la reorientación de los servicios sanitarios.
Desde este marco, la presentación identifica a los diferentes actores que intervienen en la comunicación y salud: profesionales sanitarios, agentes promotores y educadores de la salud, grupos específicos de población y líderes de opinión. Asimismo, señala cuatro competencias fundamentales: buscar y seleccionar información de calidad, crear y seleccionar contenidos, impulsar la alfabetización en salud y la construcción colectiva de conocimientos, y establecer alianzas y redes de cambio.
Por último, se presentan distintos ámbitos que pueden abordarse mediante programas formativos específicos: la comunicación para la salud en la comunidad, las campañas de salud pública, la gestión de riesgos y la comunicación de crisis, el periodismo sanitario, la desinformación, la comunicación digital, las relaciones entre profesionales y pacientes y el papel de las organizaciones como entornos promotores de salud.